En las comunidades Mbya Guaraní de Mainomby e Ivoty Okara, acompañamos dos comedores comunitarios que funcionan gracias al esfuerzo de muchas manos.
Las familias aportan los vegetales que cultivan en sus huertas. A veces, el municipio acerca algunos alimentos secos, y desde Mamis Solidarias intentamos garantizar algo tan básico como la carne que completa ese plato.
Hoy solo podemos cubrir dos comidas por semana y sabemos que no alcanza. Las docentes rurales nos repiten algo siempre: la diferencia entre un nene que pudo comer y uno que no, es abismal.
Cuando un chico tiene un plato, puede concentrarse, jugar, aprender y soñar. Porque la educación cambia vidas, pero antes del cuaderno hace falta el plato.
Cada donación ayuda a sostener ese plato y todo lo que viene después: dignidad, oportunidades y futuro. Ningún chico debería elegir entre el hambre y aprender.
Sumate a Mamis Solidarias: un plato puede cambiar un día y la educación puede cambiar una vida.